Un nuevo museo en Mérida busca explicar a los viajeros la importancia de un suceso que ocurrió hace 65 millones de años, cuando cayó un meteorito que provocó la extinción de tres cuartas partes de los seres vivos de la Tierra, entre ellos los dinosaurios.

Se trata del Museo del Cráter de Chicxulub, ubicado a 25 kilómetros de la capital, dentro del Parque Científico y Tecnológico de Yucatán.

De acuerdo con Jaime Urrutia, ex director del Instituto de Geofísica de la UNAM e impulsor del proyecto, la idea es que los visitantes puedan comprender las implicaciones que tuvo para la Tierra y para la evolución de la vida dentro de ella, el impacto del meteorito que formó el cráter de Chicxulub (de 145 kilómetros de diámetro).

El también investigador adelanta que el museo tendrá cuatro salas. En la primera, que funcionará como sala introductoria, se explicarán los orígenes del universo y del sistema solar. En la segunda, se abordará el impacto del meteorito y la formación del cráter. La tercera y la cuarta sala mostrarán la evolución de la vida y lo que el meteorito representó en ella: la extinción del 75 por ciento de las especies, la aparición de nuevas y la evolución de otras a lo largo de millones de años.

Uno de los principales atractivos del nuevo museo, que durante el primer año se ubicará en la biblioteca central del parque, será un mapa dentro de la segunda sala que pretende ofrecer una idea real del tamaño del cráter.

“El cráter que se formó es muy grande, casi todo el estado de Yucatán está dentro de él, y es muy difícil que la gente tenga idea de esas dimensiones”, señala Urrutia.

“Queremos colocar un mapa con imagen tipo satelital, como si estuviéramos viéndolo desde el espacio, y dibujaremos Mérida, la línea costera y los puertos de Progreso y Sisal; la idea es que se pueda caminar sobre el mapa”.

El mapa tendrá una especie de transparencia, para que cuando se enciendan las luces debajo del piso los visitantes puedan observar lo que se encuentra en el subsuelo, es decir, que a través del mapa de la superficie se pueda observar el cráter que subyace.

Hasta ahora no se ha definido si la entrada al museo tendrá costo, y tampoco se ha establecido una fecha de apertura, ya que eso, comenta el científico, depende del gobierno de Yucatán.

Según Urrutia, el impacto del meteorito en la península ocurrió en unos cuantos segundos, el cráter se formó en unos minutos y las consecuencias sobre la vida en la Tierra se sintieron en un par de años. Sesenta y cinco millones de años después, abrirá un museo que lo explique.

Turismo científico

Alrededor del planeta existen diversas asociaciones que organizan recorridos con propósitos de divulgación científica. Esta tendencia, conocida como turismo científico, cobra cada día más adeptos.

La Asociación para el Avance de la Ciencia, por ejemplo, organiza expedicionesa la Península de Yucatán para aprender sobre el cráter de Chicxulub y el Maya Exploration Center planea visitas a antiguos sitios mayas de la mano de reconocidos arqueólogos. La National Geographic Society, por su parte, organiza expediciones y cruceros al Ártico.